«cuidada por ArduraCare» — Girona, Catalunya
Gran Vida abrió sus puertas en 1988. La empezó la familia Pujol — Carme y Joan — en una casa señorial que habían heredado del abuelo, con dieciocho personas mayores que ya no podían vivir solas pero tampoco querían dejar el barrio.
Desde entonces no ha parado de cuidar. Han pasado por aquí más de seiscientas personas. Algunas durante un año, otras durante quince. La cocina sigue oliendo a guiso de tarde. Los geranios del patio los trasplantó Carme en el 92 y los cuidan ahora sus dos sobrinas, que llevan veintidós años en el equipo.
Cuando ArduraCare entró en 2026, lo primero que hicimos fue escuchar durante seis meses. Lo segundo, no cambiar casi nada. Lo tercero, invertir en lo que la familia Pujol nos pidió: una nueva caldera, un ascensor con espacio para silla de ruedas, y formación continua para el equipo. Todo lo demás — los geranios, el guiso de tarde, las costumbres — sigue igual.
El día empieza despacio, como en casa. No hay turnos a las siete de la mañana ni desayunos que se sirven antes de que uno se haya despertado. Aquí cada residente decide a qué hora quiere su café.
Despertar y desayuno. Café con leche, tostadas, fruta. Quien quiere baja al comedor; quien prefiere, lo recibe en la habitación. La cocinera, Pilar, sabe quién prefiere mermelada de membrillo y quién no.
Mañana abierta. Hay quien lee, quien pasea por el jardín, quien va a fisioterapia. Los miércoles el Doctor Vives hace su visita semanal. Los viernes viene el peluquero.
Comida y siesta. El menú lo decide la nutricionista con la cocinera y un grupo de residentes. Muchos platos vienen de las recetas de las abuelas que han pasado por aquí.
Tarde. Visitas de familia (sin restricción de horarios). Talleres, juegos, conversaciones en el patio. La hora de la merienda es sagrada.
El equipo de Gran Vida lleva, en promedio, dieciocho años aquí. Eso no es casualidad. Cuidar es un oficio, y los oficios se aprenden con tiempo.
El equipo incluye una directora con veinticinco años de experiencia, una médica geriátrica, una enfermera coordinadora, dos fisioterapeutas, doce auxiliares de cuidado, dos cocineras, dos personas de mantenimiento y una psicóloga. Lo que no incluye es prisa.
Plazas disponibles esta semana en Residencia Gran Vida.
Solicite una visita o llámenos. Le llamamos en horario de mañana.
Estamos en el barrio del Mercadal, a diez minutos andando del centro. Si llega en coche, hay aparcamiento en la calle. En bus, las líneas L4 y L7 paran enfrente.